Llegamos a Ámsterdam, una ciudad vibrante, liberal… Se respira libertad, quizás libertinaje. Nuestro “azoro” con la cantidad de gente en la estación era tan evidente que sentí los cadillos pinchándome las medias.
Deje a mami en una esquinita (no te muevas de ahí! ) y fui a averiguar de los tickets, para terminar comprando una tarjeta “I Ámsterdam” de 48 horas, que te permite transitar todo el sistema de tranvía, metro y autobús, y además entrada gratis (y sin fila) a todos los museos de Ámsterdam… fenomenal resulto al final, y se le sacan los 48 euros si se tiene disciplina.Nos ha sorprendido la cantidad de bicicletas: Amsterdam es la ciudad con mayor cantidad de bicicletas per capita en el mundo. Es el medio de transporte por excelencia.

Ya montados en el primer Tram (Tranvia), seguimos las instrucciones de nuestros anfitriones para llegar a la casa-hotel. El área es muy céntrica y a la vez residencial, pero no se por que no me dio buena impresión...
Al abrir la puerta del hotel, nos encontramos con una casa finamente decorada con flores naturales (Lirios y Anthuriums y Tulipanes) y nuestra sorpresa fue mayor, al ver nuestra habitación: En una casa con arquitectura típicamente flamenca (holandesa) con escaleritas bien empinadas, nuestra habitación era pequeña, pero exquisitamente decorada con un armario antiguo, televisor pequeñito (quien viene a ver televisión), mas flores naturales, y una botella de vino para recibirnos. Nuestra cama queen bien cómoda, mapas de Ámsterdam, etc.
El baño espectacular, con decoración de llaves inglesas antiguas y mármol, piso de stucco y ladrillos, ducha y tina de jacuzzi separados, ventana en el techo para ver las estrellas (o el cielo gris) desde el jacuzzi, plantas tropicales (naturales) y efectos personales de una marca parisina. Agua bien caliente.
La cocina común muy moderna con gabinetes funcionales y todo empotrado, decoración muy vintage…que chulería! Ahí se nos serviría el desayuno en las mañanas (el cual describo mas adelante). Esta casa podía alojar huéspedes en tres habitaciones. En las otras dos habitaciones habían una muchacha de UTAH (Martha, super moderna y cero mormona) y una pareja (Ashley y Marie) originarias de California, muy simpáticas. La casa también tenia un ordenador con acceso a Internet (nice).
Ya en este momento el hambre apremiaba, y terminando comiendo en un café muy lindo al lado de uno de los canales cerca del hotel… muy simpático y con buena comida.
Salimos después de comer algo y nos dirigimos al Rijskt Museum, Fue una experiencia religiosa: al montarnos en el Tram, habían aproximadamente no se cuantos cientos.. (parecia millones!) de personas, e íbamos como sardinitas; encima de eso, un portugués al lado mio me preguntaba como llegar a un sitio, con un mapa en la mano, y yo dando instrucciones ayudado de un muchacho morenito (de África con un acento ingles de Inglaterra)…Imagínense, con 45 minutos en Holanda y yo dando instrucciones en mapas, no se donde llegaría el portugués con un grupo de 15 mas portugueses…) nos desmontamos donde no era, nos montamos de nuevo y por fin llegamos a nuestro primer destino…
El Rijskt Museum esta ubicado en un pequeño palacio del gótico tardío. En el se encuentran muchas de las pinturas de Rembrant y otros pintores y escultores flamencos.
Compramos un librito e hicimos el tour a nuestro paso, disfrutando las obras y admirando cuanta pincelada nuestros sentidos podían apreciar. Impresionante la cantidad de cuadros, siendo el mas famoso “La ronda de noche” en el cual nos detuvimos a admirar la técnica de Rembrandt y los detalles que han hecho de esta obra una de fama mundial.Después de ahí fuimos a dar el mandatario paseo en barco por los canales de Ámsterdam, desde los cuales se pueden apreciar la arquitectura y lo torcido de los edificios. También aprendimos que la bascula en centro del techo apuntando hacia fuera es una polea que sirve para entra y sacar muebles de los apartamentos, explicación lógica pues por las escaleritas pequeñas no se puede subir nada mas que personas y a duras penas equipaje.
Al caer la noche, fuimos a cenar a un restaurante Argentino, pues mami tenia deseos de algo caliente y parrillada sonaba bien. La comida muy buena, el alcohol es más barato que el agua y por eso ordenamos cerveza. Pollo a la parrilla, las salsas a pagarlas adicionales, pero en general, la comida muy buena. La decoración del sitio estaba bastante tiki con bambú por todos lados, pero nada fuera de lo común.
Nuestro paseo continúa al preguntarle al camarero: Como llegamos a la zona roja? Muy amablemente nos responde: “Salgan del restaurante, doblen a la derecha, y cuando lleguen a una tienda de objeto sexuales y al lado otra que venden drogas…otra derecha”…(la naturalidad del camarero hablando de objetos sexuales y drogas… todo esto es legal aquí)
Seguimos las instrucciones y llegamos a la zona en cuestión: vitrinas innumerables con mujeres de todas las razas y caminos de la vida, luciendo bikinis minúsculos y vendiendo su cuerpo no al mejor postor, sino a cualquiera, hombre o mujer, que estuviese dispuesto o dispuesta a pagar su precio. La vitrina tiene cortinas, si la cortina esta cerrada, la mujer esta dando placer a alguien… Caminamos varias cuadras de vitrinas con mujeres flaquitas, gorditas, viejas, jóvenes, chinas, peruanas, rusas, e identificamos unas 10 que indudablemente eran nuestras compatriotas. Es algo que no se puede contar, sino vivirlo para creerlo. Una experiencia irreal, que sale de los patrones en los cuales nos han criado. Aunque en todas partes existe la prostitucion, en Ámsterdam es legal y se presenta al consumidor en escaparates de color rojizo o morado, bajo los cuales los atuendos de las trabajadoras de sexo lucen mucho más atractivos.
Cabe mencionar que mientras los escaparates estan mas alejados de la zona roja y de la parte mas transitada, la "mercancia" es de menos calidad, es decir, que las mujeres que se prostituyen y son jovencitas estan en la avenida principal, mientras que las avenidas secundarias contienen escaparates con mujeres que ya han estado en la profesion por muchos años... El mercadeo aplicado en su maxima expresion...
Lamentablemente, no hay fotos documentando la zona roja, pues tienen unos guardaespaldas que ni Jack Veneno en su apogeo... y te prohiben sacar fotografias...
Después, todavía boquiabiertos, de regreso al hotel a descansar para continuar con nuestro dia 5…
Buenas noches…
Para mas fotos de Amsterdam, hacer click aqui.
Nota al Margen: Prometo no espaciar tanto los escritos, pues he estado super ocupado con el trabajo y las orquideas..
