Nuestra aventura comienza en Dallas, TX al abordar el vuelo 70 de American Airlines con destino a Frankfurt. Es un avión 777 que va bastante lleno. Estábamos Mami y yo un poquito preocupados, no por lo largo del vuelo, sino por unos cuantos hindúes (sin ser racista) que estaban en la sala de espera y que hedían a días sin ver un baño.
Abordamos el avión sin ningún contratiempo. Ya saben, 9 horas de vuelo directo. Cena, desayuno, resaca y todavía volando… Por fin llegamos a Frankfurt, en inmigración no nos jodieron, todos los papeles en orden. (Nos tocó lejos de los hindúes con mal olor, salvados esta vez por la gracia de Dios)
Al salir de aduanas, un poquito de preocupación, pues nuestra anfitriona (nada más y nada menos que Dolores!) no había llegado. Un poquito de impotencia, sin saber el idioma, ni para donde coger (te acuerdas Simón en la estación de Antony después del Orlyval??)
Al fin 10 minutos mas tarde, llegan Dolores y su esposo Roland… momento muy emotivo al ver a Dolores Almonte, ahora de apellido Backaus…en Alemania, en su nuevo entorno. Para quien no sabe, Dolores (de apodo, pues su verdadero nombre es Victoria) es mi segunda madre, mi nana, que ayudo a mi crianza desde que yo tengo uso de razón. Dolores es muy dominicana y ahora por vueltas de la vida vive en Alemania, pero esto es otra historia que les contare algún día si me preguntan y no es de lo que escribo ahora.
Una hora más tarde, vemos un sinnúmero de iglesias en el Römer Square en el centro de Frankfurt. Por cierto, lo primero que vimos al desmontarme del carro fue un Starbucks y un MacDonalds …es que todavía estamos en gringolandia o que??? No, pellízcate Manuel, que ya esta en Frankfurt, Alemania… es que la globalización es un fenómeno muy fuerte.
El motivo de ir al Römer Square es reencontrarme nada más y nada menos que con mi amigo Timo. Hace diez años, participe de un encuentro mundial de jóvenes en Francia, y Timo era el representante de Alemania. Diez años después, todavía en contacto con todos mis “stagieres” gracias a la maravilla del Internet, me voy a encontrar con él después de pasarle un “email”. Quedamos de juntarnos a las 12 en punto.
Hablamos, nos contamos los últimos 10 años en algunos minutos, nos sentamos en el Römer Square a tomar un capuchino (si, así se escribe en español) . Hace frío, pero la emoción y el calor de amigos es mayor que el súbito cambio climático. Seguimos hablando y viendo las fotos del CCMI de hace 10 años (Timo, por que trajiste ese álbum? Más lagrimas todavía)
La experiencia es un poquito irreal, ayer estaba sentado en mi escritorio del trabajo en Dallas y hoy estoy en Frankfurt con un amigo, mi mami, mi nana y Roland bebiendo cerveza en un bar cualquiera de Frankfurt…
Hasta luego Timo, tienes que ir a trabajar y nosotros a seguir con nuestra aventura…
Dos horas más tarde, después de ir a mínimo 160 km/h en el Autobahn, (Muchos carros rebasándonos) llegamos al pueblecito de Dolores, Heiligenstat, ausente en muchos mapas y no muy fácil de encontrar en Google)
El aire puro que se respira es indescriptible, bajamos los vidrios, disfrutamos de la escena: Alemanes típicos en sus labores, gente labrando la tierra preparándose para sembrar, alistando la cena de Viernes Santo, calles adoquinadas, narcisos en flor. Mami comenta de lo chiquitito de las calles, y le digo que es algo típico en toda Europa. Dolores nos enseña donde vive su suegra, donde esta el supermercado, la escuelita donde perfeccionó su alemán, el ayuntamiento donde se saco su nacionalidad alemana, la iglesia de Roland (Roland es evangélico y ella es Católica devota de la Virgen de la Altagracia)
En este momento pienso lo dichoso que somos mami y yo al compartir todo esto con nuestra querida Dolores. Las 10 horas de avión, dos de carro, el cansancio del primer día de viaje, nada de esto tiene importancia con relación a ver por fin la vida que Dolores se ha labrado junto a su esposo Roland.
Dolores se ha adaptado totalmente a Alemania y Alemania se ha adaptado totalmente a Dolores. En vez de naranjas, manzanas; en vez de guayabas, fresas; en vez de sangres de cristo, tulipanes… esto es una lección de la vida: la felicidad se la construye uno mismo en donde quiera que esté. A veces nos lamentamos de lo que no tenemos, y no sabemos disfrutar lo que Dios nos presenta en ese momento. Que feliz soy de saber que Dolores es feliz lejos de su natal Santiago.
Después de visitar al jardín, nos vamos al apartamento de Dolores y Roland a descansar. Dolores nos sirve Paella (En vez de Moro... este cuento si ha cambiado!!!) y esta riquísima. Y es que Dolores no para: nos guarda muchísimos dulces alemanes, un bizcocho de limón, regalos para Keyla, Fran, Mami, yo… pese a las advertencias de que nuestro equipaje es ligero, Dolores nos carga de regalitos que salen del corazón…
Ahora me voy a dormir y ya les sigo el cuento mas tarde en el segundo día de viaje…
Para mas fotos del primer dia ir a: FotosEuropaDia01
4 comentarios:
Waoooo Manuelito, que aventura!!, y DOLORES. Gracias por compartir con nosotros/as (pobres mortales)tus aventuras por el mundo. La verdad es que tienes el don de contar historias.
La verdad es que ustedes han llegado lejos, estoy trabajando en miami y apaenas acabo de ver mi correo y hay estas!!! Espero que lo hayan disfrutado ambos, un beso y feliz cumpleanos!!!!
Awilda
cu cu cu cu cu cu cu......he disfrutado esta lectura muchisimo, como te podras imaginar! Nos vemos en 5 dias!
Manuelito! Buenísimo esto de Dolores, este cuento sí a cambiado. Yo quiero muchísimo a Dolores y estoy muy contento de que todo esté bien para ella en Deutschland. Yo estoy loco por escucharla hablando alemán! Cuidate y sigue escribiendo.
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